Henry Rollins. Del punk al monólogo con cordura. { sarcasmo } Te meas de la risa con cualquier monólogo de la tele: el de Buenafuente, el de Eva Hache, el del flequillo del Hormiguero,… y hoy descubro El Club de Flo . { /sarcasmo } Mientras me comía unas tostaditas con un humus recién hecho en mi nueva turmix se me ocurrió encender la tele. La experiencia de zapear es cada vez menos gratificante, por lo que veo. Y en la Sexta se aplaudía a rabiar a uno de los filipipones Iglesias, así que me quedé ahí, a ver si el programa era capaz de superar la ñoñería farragosa de Los Irrepetibles. Aguanté dos presentaciones del señor Flo que leía sus chistes en una tarjeta, dos comentarios tronchantes del jurado y dos monólogos. No tengo palabras. Maestros del no-humor dando lecciones para hacer reír. Para hacer reír a esas dos señoras a las que pagan un sueldo a tal efecto. Y es que no entiendo porqué todos los monólogos, diga quien los diga, sea la cadena que sea, sea el programa que sea,… son todos iguales. La misma estructura. Las mismas pausas para la risa. Los mismos momentos para el lenguaje gestual que hace mucha gracia (los ojos de Eva Hache me subyugan), los mismos paseítos. En fin, la tradición monologuista americana reconvertida a un spanish-bizarro-way-of-life con muchos más tics que gracia. Y alguien ha debido de escribir un manual o algo, porque todos estos nuevos humoristas están cortados por el mismo rasero. Así que hay dos nuevas profesiones: monologuista y guionista de monólogos. Ah, y una tercera, novísima, de profesor de monólogos, a la que no auguro mucho futuro pues los que hacen de alumnos, pobres, bastante tienen con hacer el ridículo con semejantes guiones. Voy a preparar en directo y en un minuto uno de estos guiones: MI PRIMER MONÓLOGO, Chispas, por Big Corrosco. 1. Coger una cosa cotidiana que entienda hasta el más gilastrún: Planchar. 2. Cosas que te pueden pasar planchando. Un, dos, tres, responda otra vez: - Quemarte. - Enredarte con el cable. - Quemar una camisa. - Jugar con el vapor a que estás en una sauna. - No saber montar la tabla de planchar. - Hacer surf sobre la tabla. - Llenar de ropa planchada el lateral, se cae la ropa y se arruga otra vez. - Intentar pasar la aspiradora con la vaporetta. 3. Comentarios jocosísimos: - Más salido que el pico de una plancha. - Sobre el estampado floral de las tablas. - Sobre lo sofisticadas y llenas de botones que nadie entiende. - Mi primer planchazo me lo dio una novia. - El segundo planchazo se lo llevó ella al bajarme los pantalones. - Por qué se llaman tintorerías si allí se plancha. 4. Gran final: - Estoy planchando, me llaman por teléfono y contesto con la plancha en vez de con el móvil quemándome el careto. Cogemos todo esto, lo escribimos en un burbujeante texto con las pausas para la risa, ponemos las indicaciones para los grandes momentos mímicos y subimos el tono para cuando queramos recoger el aplauso y la risa forzada. Listo. Chuuuu, chuuuuu.
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